¡Yo puedo solo!

Yo puedo solo

 

Los niños disfrutarán los retos que ofrece cada etapa de la vida, si les ayudamos a esforzarse para conseguirlo.

 

Maite Vallet en su libro «Atrévete con su infancia», comenta que, en esta etapa, los niños experimentan constantes desprendimientos: el parto, el destete, el paso del alimento líquido al sólido, de arrastrase a gatear y ponerse de pie, de ser bañado y vestido a bañarse y vestirse solo… Son procesos que asumen con constantes rabietas y llamadas de atención o que asumirán con naturalidad y disfrute, si sabemos ayudarle.

 

Acompañar su proceso de autonomía

Padres y educadores deberíamos ser sus guías en este proceso, ayudándoles a conseguir la autonomía que necesitan para alcanzar sus retos.

Para ello, nada más práctico y eficaz que enseñarles a realizar las actividades diarias: comer, dormir, ocuparse de su higiene, vestirse y ordenar sus juguetes. Disfrutarán descubriendo que las pueden realizar solos, aunque en ocasiones no les resultará fácil.

Muchos padres, cuando comprueban que a sus hijos a veces les cuesta dar algún paso hacia su autonomía, evitan que se esfuercen, impidiendo su disfrute al aprender.

Cuando están aprendiendo a vestirse, por ejemplo, les cuesta abrocharse los botones, ponerse la ropa del derecho, calzarse… pero si permitimos que lo intenten y les animamos a lograrlo con entusiasmo, reciben el mensaje: “¡Tú puedes, lo vas a conseguir!”. Sin embargo, si les vestimos, les transmitimos: ¡No puedes, dependes de mí! No necesitarán esforzarse, pero impedimos que sientan el inmenso disfrute que les proporciona ser capaces de realizar lo que antes no podían: ¡Puedo! ¡Yo solo!

Con nuestra actitud transmitimos mensajes de ánimo o desánimo, de seguridad o inseguridad, que motivan o frenan su impulso natural hacia su autonomía.

 

Cómo fomentar su autonomía ¿Qué debemos hacer?

Para que adquieran los aprendizajes que les permitirán ser autónomos, debemos:

  • Enseñarles a realizar las actividades de la vida diarias de una manera lúdica: comer, dormir, ocuparse de su higiene, vestirse y ordenar sus juguetes.
  • Dejar que practiquen cada actividad todas las veces que necesiten.
  • Transmitirles mensajes positivos: ¡Puedes hacerlo!
  • Permitir que realicen ellos solos las actividades diarias para facilitar su autonomía. ¡Puedo! ¡Yo solo!

 

Ser autónomo permite crecer con seguridad y autoestima.

 

Ser autónomo permite a los niños:

  • Interiorizar las rutinas diarias con naturalidad.
  • Asumir los hábitos de autonomía con entusiasmo.
  • Ejercitar su voluntad practicando con emoción sus retos.
  • Adquirir paz interior. No necesitarán llamar la atención constantemente.
  • Sentirse seguros y felices.

¡Puedo! ¡Yo solo!

Teach&Team
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